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En este artΓculo, Israel Montes nos habla acerca de la importancia de perseverar y capacitarnos para la oraciΓ³n.
Cuando alguien va al gimnasio frecuentemente, hace deporte y tiene hΓ‘bitos de vida saludables, las personas a su alrededor notan que estΓ‘ sano y activo; pero lo mejor es que esa persona se siente bien y animada. ΒΏQuΓ© podrΓa ser mejor que esto
AΓΊn puede ser mejor la cosa, cuando la motivaciΓ³n por la que va al gimnasio es altruista y para ayudar a otras personas. Por ejemplo: Si es bombero y necesita estar fuerte para rescatar de forma excelente a todo el que lo necesite o si tiene un padre enfermo en cama y necesita tener mucha fuerza para levantarle, asearle y hacerle todas las curas pertinentes.
Cuando pienso en la oraciΓ³n como disciplina espiritual, veo muchas analogΓas con el ejercicio fΓsico. De hecho, el apΓ³stol Pablo, en varias ocasiones, compara la vida cristiana con la vida de un atleta. Sin Γ‘nimo de caer en el pesimismo, veo muchas personas que no hacen ningΓΊn ejercicio espiritual y lo que hacen es para lucirse en la iglesia, con los amigos cristianos o en las redes sociales. SerΓa bueno analizarnos y ver quΓ© tipo de cristianismo estamos viviendo y quΓ© ejercicio de la piedad estamos desarrollando. Para poder hacer un autoanΓ‘lisis como individuos y como iglesias, he ido definiendo varios grupos de personas en relaciΓ³n con su vida de oraciΓ³n:
Al igual que muchas personas sedentarias que estΓ‘n en baja forma, gran parte de la cristiandad estΓ‘ oxidada en cuanto al ejercicio espiritual; les cuesta leer la Biblia, orar, ayunar o reunirse con sus hermanos. Hacen buenos propΓ³sitos de inicio de aΓ±o: Β«Voy a orar mΓ‘s, voy a estudiar la Biblia, etc.Β».Β Pero igual que los gimnasios quedan vacΓos en febrero tras la euforia de los buenos propΓ³sitos de enero, asΓ quedan las reuniones de oraciΓ³n vacΓas de nuevo y las biblias cogiendo polvo en mesillas y estanterΓas. Esas personas estΓ‘n abocadas al sedentarismo espiritual. Ante cualquier exigencia se verΓ‘n limitadas e incapaces, pues no estΓ‘n entrenados en la piedad (1Timoteo 4:8)Β y su falta de ejercicio espiritual las ha hecho dΓ©biles cristianos que apenas sobreviven de domingo a domingo, totalmente expuestos a los embates del enemigo, sin poder resistir en cuanto llega el problema, la prueba o la tentaciΓ³n. Lo ΓΊnico bueno de estas personas es que suelen ser conscientes de su realidad espiritual.
Son como aquellos que se autoengaΓ±an pensando que por ir a por el pan andando o agacharse a por los calcetines ya estΓ‘n haciendo ejercicio. Siguiendo con la analogΓa, son como aquellos que acuden al gimnasio por aparentar y ser vistos. Son gente muy autocomplaciente que estΓ‘ contenta con orar antes de comer y recitar el Salmo 4:8 cuando van a acostarse. Su cristianismo o, mΓ‘s bien, su casi nula vida de piedad se resume a pequeΓ±os gestos, frases hechas, clichΓ©s sociales y oraciones mecΓ‘nicas.
Lo peor de este grupo de personas es que se autoengaΓ±an creyendo que lo estΓ‘n haciendo bien. Su Β«pequeΓ±a vida espiritualΒ» les mantiene la conciencia tranquila. DeberΓan tener mucho cuidado y meditar bien sobre sus caminos, como dirΓa el profeta Habacuc, viendo el carΓ‘cter de Dios mostrado en Apocalipsis 3:16 Β«Pero por cuanto eres tibio, y no frΓo ni caliente, te vomitarΓ© de mi bocaΒ».
«¿No serΓa uno de los ejercicios mΓ‘s completos para fortalecer nuestra vida de oraciΓ³n el orar por el cuerpo de Cristo esparcido por el mundo?Β»
Sin duda, son creyentes mÑs comprometidos y entendidos en como Dios actúa y contesta. De ahà que apliquen el texto de Mateo 7:7 « Pedid, y se os darÑ».
No hay nada que reprochar en que una persona pida para sΓ. La Biblia nos anima a hacerlo. ΒΏCuΓ‘l serΓa el ΓΊnico problema? Quedarse sΓ³lo en la peticiΓ³n egoΓsta o el agradecimiento egocΓ©ntrico; pedir y agradecer siendo ellos el centro de todo. Si se olvidan de que la oraciΓ³n sirve para Β«otrosΒ» y no sΓ³lo para Β«nosotrosΒ», serΓan como ese grupo de gente que van al gimnasio con frecuencia, pero lo hacen para sentirse bien consigo mismos y para su propio beneficio.
Este grupo de cristianos son generosos y han aprendido a interceder por otras personas. 1 Cor. 10:24 dice: « Que nadie busque sus propios intereses, sino los del prΓ³jimoΒ».Β Estos cristianos han entendido que crecer en nuestra vida de oraciΓ³n es pedir y agradecer, yendo mΓ‘s allΓ‘ de nuestros propios intereses. Debemos pensar en el prΓ³jimo, pero, sobre todo, en Dios. Cuando buscamos el bien del prΓ³jimo y la gloria de Dios por encima de nuestra voluntad, estamos en sintonΓa con el carΓ‘cter de Dios. JesΓΊs orΓ³ por la comida, JesΓΊs orΓ³ para pedir cosas personales, etc. Pero la mayorΓa de las oraciones registradas de JesΓΊs fueron de intercesiΓ³n por otros y buscando la gloria del Padre. Si imitamos a JesΓΊs en nuestra vida de oraciΓ³n, seremos como los que van al gimnasio porque tienen una meta altruista y sublime. ΒΏLa nuestra? Dejar nuestra imagen y nuestra voluntad en un segundo plano; sabiendo que el gran mandamiento tambiΓ©n aplica a la oraciΓ³n: primero amor a Dios y despuΓ©s amor al prΓ³jimo.
Si has leΓdo hasta aquΓ y quieres ser de este cuarto grupo de creyentes, dΓ©jame iniciarte en un ejercicio de oraciΓ³n, una rutina que fortalece tu vida de oraciΓ³n: la oraciΓ³n de intercesiΓ³n; y, concretamente, intercesiΓ³n por la iglesia perseguida.
Los hijos de Dios que interceden, que conocen las necesidades de otras personas, que buscan la gloria de Cristo, el crecimiento de la iglesia, la salvaciΓ³n de almas y el crecimiento espiritual de otros hermanos, aparte de fortalecerse y ser personas entrenadas en la oraciΓ³n, viven momentos ΓΊnicos con Dios y disfrutan de bendiciones inalcanzables para los desentrenados y los superficiales espirituales. Es para los que desean Β«entrenar duroΒ» que lanzo este reto de oraciΓ³n: orar por la iglesia perseguida.
Dios es espΓritu y su cuerpo es la iglesia. ΒΏNo serΓa uno de los ejercicios mΓ‘s completos para fortalecer nuestra vida de oraciΓ³n el orar por el cuerpo de Cristo esparcido por el mundo? ΒΏNo estarΓamos hablando de uno de los mΓ‘s grandes y altruistas ejercicios espirituales cuando nos esforzamos por conocer las necesidades de los creyentes que sufren y estΓ‘n en dificultades para interceder por ellos ante el trono de la gracia? Podemos pensar que lo hacemos por ellos, lo cual es cierto; pero ΒΏsomos conscientes de que, a la vez, nos estamos ejercitando en la piedad y nos estamos fortaleciendo espiritualmente? Entrena y deja tu comodidad. Te lo agradecerΓ‘ el prΓ³jimo, pero tambiΓ©n tu salud espiritual. Los creyentes y las iglesias que, en santidad, lo practiquen se fortalecerΓ‘n y estarΓ‘n llenas de vitalidad espiritualβ¦ Β‘Y Dios serΓ‘ glorificado!
ΒΏCuΓ‘ndo empezamos a entrenar? Si eres del primer grupo, Β«apΓΊntate al gimnasioΒ»; si eres del segundo grupo Β«tΓ³matelo mΓ‘s en serioΒ», para el tercer grupo, Β«busca metas mΓ‘s allΓ‘ de ti mismoΒ» y al cuarto grupo: Β«No te desanimes y sigue entrenandoΒ».
PodrΓan distribuir Biblias a 16 creyentes perseguidos para fortalecer su vida espiritual y su relaciΓ³n con Dios.
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